Datos Estadísticos sobre la Energía en España (2007)
Se entiende por energía primaria las fuentes de energía que se encuentran en la naturaleza, si bien no pueden usarse directamente y necesitan, por lo tanto, una transformación.
A continuación, se presentan tres cuadros estadísticos que relacionan las distintas fuentes de energía con la producción interior bruta, el consumo interior bruto y el autoabastecimiento.
Producción Interior Bruta (ktep)
La mayor producción corresponde a la energía nuclear (14.353 ktep), seguida de las energías renovables (8.441 ktep) y el carbón (6.118 ktep). El petróleo y el gas ocupan los últimos lugares.
Consumo Interior Bruto (ktep)
El mayor consumo corresponde al petróleo (71.786 ktep), seguido del gas natural (31.601 ktep) y el carbón (19.958 ktep).
Autoabastecimiento
España se autoabastece al 100% de la energía nuclear, hidráulica y renovables. Es significativo que, a pesar de utilizar principalmente petróleo y gas, estos sean los productos con menor producción propia, siendo en su mayoría importados.
Análisis de la Situación Energética en España
La principal conclusión que se extrae de los datos es que España es un país dependiente en materia energética.
Petróleo
La mayor parte de la energía en España procede del petróleo. España no posee reservas de petróleo, por lo que se importa de países como Rusia, México, Arabia Saudí y Guinea Ecuatorial. Las compañías CEPSA y REPSOL se encargan del refinado y distribución. La refinería de Gibraltar, en Cádiz, es la de mayor capacidad. La escasez de reservas de petróleo a nivel mundial plantea la necesidad de reducir la dependencia de esta fuente energética, promoviendo el uso del transporte público, el coche eléctrico y la mejora de la red ferroviaria.
Gas Natural
Después del petróleo, el gas natural es la fuente de energía más consumida. Aunque es menos contaminante que el petróleo o el carbón (carece de azufre), España también depende del exterior, importándolo principalmente de Argelia y Marruecos a través del gasoducto que atraviesa el Estrecho de Gibraltar. Existen yacimientos menores en Huesca, Vizcaya y Cádiz.
Carbón
En tercer lugar, se encuentra el uso del carbón (hulla, antracita, lignito). El carbón español es de baja calidad y su coste de producción es elevado en comparación con el importado de Sudáfrica, Indonesia, Polonia y Rusia. El Estado protege la minería del carbón con ayudas y subvenciones de la UE para reducir la dependencia energética. La contaminación generada por el carbón, causante de la lluvia ácida, y su baja calidad, ponen en riesgo la viabilidad de este sector, afectando principalmente a la minería de Asturias, Castilla y León y Aragón. En 2012, tras prolongadas protestas, la UE aprobó mantener las subvenciones hasta 2018.
Energía Nuclear
La energía nuclear ocupa el cuarto lugar en consumo energético. Se obtiene de 8 reactores nucleares (el primero, en 1968, fue el de Vandellós en Tarragona, hoy en desuso). Dos de ellos se encuentran actualmente en parada obligatoria. Aunque no contamina directamente, la energía nuclear presenta riesgos por posibles accidentes y fugas de radioactividad. Además, plantea problemas como el almacenamiento de residuos nucleares, el alto coste de construcción y la necesidad de enriquecer el uranio español en Francia, lo que encarece el proceso. Actualmente, se importa uranio de Rusia, Australia, Níger, Kazajastán y Canadá.
Desde 1984, se decretó una moratoria nuclear, con el compromiso de no construir más centrales e ir desmantelando las existentes. El Gobierno renovó, de forma extraordinaria, la licencia de la central nuclear de Garoña hasta 2014. Villar de Cañas, un pueblo de Cuenca, albergará residuos de alta actividad en el ATC (Almacén Temporal Centralizado, en construcción). Hasta ahora, estos residuos se almacenan en piscinas en las centrales o en un almacén temporal en Córdoba. Entre 1974 y 1997, se enviaron 1900 toneladas a Francia a la espera de la construcción del cementerio nuclear español. Gran Bretaña también alberga residuos españoles. Mientras no se construya el ATC, se deberá seguir pagando por el almacenamiento de estos residuos, que tienen una actividad de miles de años. La existencia de estos residuos plantea la necesidad de reconsiderar el uso de la energía nuclear.
Energías Renovables
Las energías renovables aún representan una parte minoritaria del total de la energía obtenida. Incluyen la energía procedente de la biomasa (que utiliza productos agrícolas, forestales o ganaderos como materia prima), la hidráulica (principalmente en la mitad norte peninsular), la solar, la eólica (aerogeneradores terrestres y marinos) y, en fase experimental, la geotérmica y la maremotriz.
Planes Energéticos y Futuro
Los Planes Energéticos Nacionales han buscado reforzar las energías tradicionales (carbón e hidráulica), reducir el consumo de petróleo y diversificar sus fuentes, aumentar la participación del gas natural e impulsar las energías renovables.
La UE ha establecido que, para 2020, las energías renovables constituyan el 40% de la electricidad generada. Para lograrlo en España, es necesario mejorar la capacidad de almacenamiento y ampliar las redes eléctricas.
Los combustibles fósiles son los principales causantes de los gases de efecto invernadero, directamente relacionados con el calentamiento global. Por ello, los gobiernos deben promover el aumento de las renovables y la reducción de los combustibles fósiles. Dado que el consumo de energía es un indicador de desarrollo, se debe aumentar la eficiencia de los procesos productivos para reducir el consumo sin disminuir la calidad de vida. También se plantea la captación de CO2 mediante la reforestación, e incluso se estudia la posibilidad de licuarlo y almacenarlo bajo tierra o bajo el mar.
En 1997, se firmó el Protocolo de Kyoto, un importante instrumento jurídico internacional para luchar contra el cambio climático. Anualmente, se realizan Conferencias sobre el Clima, aunque países como China, India, Rusia, Japón y EE. UU. se niegan a asumir compromisos de reducción de CO2. Sin embargo, el tema del cambio climático se mantiene en la agenda global y la preocupación ciudadana es cada vez mayor.
España, como miembro de la Unión Europea, está sujeta a las directrices comunitarias en materia energética.